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LLC o propietario único: qué cambia para un freelance
“Móntate una LLC y pagarás menos impuestos.” Lo hemos oído mil veces y es falso de raíz: si eres el único dueño, la factura federal no baja ni un dólar. El IRS trata la LLC de socio único como entidad transparente por defecto, de modo que presentas el mismo Schedule C y pagas el mismo impuesto de trabajo por cuenta propia que sin ella (fuente: IRS, single-member limited liability companies). Entonces, ¿para qué sirve? Para dos cosas mucho menos glamurosas: decidir a quién pueden demandar por qué, y pagarle a tu estado una cuota anual por ese privilegio. Comprobado el 22-08-2026 en la página del IRS sobre las LLC de socio único.
El precio de entrada
Empecemos por lo fácil de medir. Ser propietario único cuesta exactamente cero y existe desde el momento en que le facturas a alguien. La LLC, en cambio, paga peaje estatal: en la mayoría de estados, un registro inicial y un informe anual llevaderos, pero California cobra un impuesto de franquicia mínimo de $800 cada año (fuente: California Franchise Tax Board), y si usas agente registrado, súmalo también.
Qué compras con esa cuota
Un muro. Si el negocio recibe una demanda o no puede pagar sus deudas, una LLC bien llevada mantiene la reclamación dentro de los activos del negocio y lejos de tu casa. Todo el peso recae en el “bien llevada”: cuenta bancaria propia, contratos firmados a nombre de la LLC, y ni un euro personal mezclado con el dinero del negocio. Si mezclas fondos, un juez puede hacer como si la entidad no existiera; los abogados lo llaman levantar el velo.
Y el muro tiene un agujero que se menciona poco: tus propios errores profesionales pasan a través. Cuando un cliente demanda por tu trabajo, tú apareces en la demanda a título personal, con LLC o sin ella. Contra ese riesgo lo que funciona es el seguro de responsabilidad profesional; para muchos freelance de servicios, la póliza protege más que la entidad.
Cuándo formaríamos la LLC (y cuándo no)
Nuestro orden: arranca como propietario único, factura a tu nombre y contrata el seguro profesional antes de plantearte papeles. La LLC entra en escena cuando ocurra una de estas tres cosas: los contratos alcanzan un tamaño en el que una disputa podría llegar a tus ahorros, el departamento de compras de un cliente te exige una entidad, o estás encaminado hacia la elección S corp, cuyo envoltorio natural es precisamente la LLC. Llegado ese punto, haz las cuentas de la S corp: la entidad y la elección fiscal son dos puertas distintas y conviene abrirlas por orden.
Cada estado tiene sus reglas y esto no es asesoría legal. Una hora con un abogado local sale baratísima al lado de una entidad mal elegida.