Guías ·
Anticipos que te protegen (y los clientes que se resisten)
Antes de que inviertas una sola hora, el anticipo le hace al cliente una pregunta sencilla: ¿es capaz esta organización de aprobar un pago? Lo que conteste predice cómo acabará el proyecto entero, y por eso el anticipo va mucho menos de dinero de lo que parece. Tu reparto concreto lo saca la calculadora de anticipo e hitos.
Ten claro qué estás comprando
Un anticipo compra tres cosas, y el orden importa. Primero, un hueco reservado en tu agenda: quien paga respeta calendarios; quien solo pregunta, no. Segundo, prueba de proceso: la empresa que no consigue emitir un pago del 30% este mes tampoco emitirá el del 100% el mes que viene. Y en último lugar, liquidez. Nuestra impresión es que la mayoría negocia el anticipo con la lista al revés, como si el dinero fuera lo importante. Lo importante es el filtro; el dinero viene de propina.
Elige el porcentaje: 30-50% según el riesgo
Un 30% arranca el reloj en casi cualquier proyecto sin que nadie parpadee. Sube hacia el 50% con cliente nuevo, plazo corto o trabajo difícil de recolocar: una identidad de marca tiene un único comprador, una plantilla tiene muchos. Y no bajes del 25%, porque ahí el anticipo deja de filtrar: es tan pequeño que el cliente desorganizado lo paga y sigue igual de desorganizado. Caso aparte son los entregables pequeños y cerrados por debajo de unos mil dólares, donde cobrar todo por adelantado es razonable: facturar dos veces cuesta más atención de la que merece el riesgo.
Reparte los hitos con simetría
La regla de oro de un buen calendario: que nunca te deban más de un hito de trabajo terminado, y que el cliente nunca haya pagado trabajo que todavía no existe.
El esquema: anticipo, un pago por cada bloque entregado y el resto contra la entrega final. Los archivos cambian de manos cuando se cobra la última factura, condición que nuestra [biblioteca de cláusulas](/es/calculators/contract-clause-templates) formula con educación para que no te toque decirla a ti con el proyecto a medias.Escucha bien al cliente que dice que no
No todas las negativas son la misma negativa. “Contabilidad lo paga todo a 30 días” es una restricción de proceso: perfecto, se estructura alrededor y listo. “No pagamos antes de ver trabajo” es una filosofía, y de paso te está contando cómo irá la factura final. Lo hemos visto muchas veces: la conversación del anticipo fracasa a lo grande justo con los clientes que meses después habrían fracasado en silencio. Descubrirlo en esa conversación es la versión barata.