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Cuánto cobrar como autónomo: la tarifa que aguanta la cuota
Hay una cuenta que conviene hacer antes de darse de alta: la de lo que cuesta una hora tuya con la cuota y el IRPF dentro. Se copia el sueldo de un empleado, se divide entre horas de oficina y sale una tarifa que no aguanta ni la cuota ni el IRPF. Los números de partida: un sueldo de 30.000 cuesta en realidad unos 40.000, y de las 1.750 horas del año facturables quedan 1.100.
Deja de dividir un sueldo entre horas de oficina
De las 1.750 horas que trabaja un empleado en un año, un autónomo factura con suerte 1.100: lo demás se lo comen los presupuestos, los correos, la captación y el papeleo. Y el propio sueldo también engaña: un empleado de 30.000 euros le cuesta a su empresa alrededor de 40.000 en cuanto sumas las cotizaciones, y más aún con pagas, vacaciones y material. Dividir 30.000 entre 1.750 no da una tarifa: da la ruina a plazos.
Calcula el suelo hacia atrás, con cuota e IRPF dentro
Se empieza por el final: el neto anual con el que quieres vivir. Súmale la cuota de tu tramo real y el IRPF estimado. Los tramos de 2026 van de 200 a 590 euros al mes, comprobado el 22-08-2026 en la tabla de cuotas de Infoautónomos. Después divide el total entre horas FACTURABLES, no entre horas de silla. La calculadora de cuota te da el tramo, la calculadora de bruto a neto hace la parte fiscal y la calculadora de tarifa en euros remata la cuenta.
Un ejemplo con nuestras propias herramientas. Neto objetivo: 28.000. Según nuestro motor de bruto a neto (escala de referencia del IRPF, tramos RETA de 2026), eso exige facturar unos 41.700 euros, porque por el camino se quedan unos 5.700 de cuota y unos 7.900 de IRPF. Reparte esa facturación entre las 1.100 horas que dejan 25 facturables a la semana, descontadas vacaciones y semanas flojas, y el suelo queda en unos 38 euros la hora. No 25. No es codicia, es aritmética; tu comunidad autónoma puede moverla un poco arriba o abajo.
Pon precio a los proyectos desde tu suelo
En un presupuesto por proyecto la cuenta va de dentro afuera: tu tarifa suelo por las horas estimadas con honestidad, más un colchón para revisiones. Lo contrario, aceptar la cifra del cliente y dividir después, acaba siempre igual: descubriendo que has salido a doce euros la hora. Primero tu número; la negociación, después.
Aprende a decir que no
Un cliente que solo existe por debajo de tu suelo no es un cliente: es un agujero con fechas de entrega. El primer año se tragan algunos, por comer y por aprender el oficio. Al segundo, cada encargo por debajo del suelo ocupa el hueco de otro que sí paga; subir la tarifa a los clientes antiguos, o despedirse de ellos, es la decisión más rentable del año dos.