Guías ·
Autónomo societario: la figura que nadie te contó
La primera sorpresa de muchas SL unipersonales llega con el primer recibo: sigues en el RETA. Montar la sociedad no te saca del régimen de autónomos; te cambia el apellido a “societario”, una figura con reglas de encuadre propias que el notario no repasa contigo y que concentra buena parte de los sustos.
Quién es societario (y por qué no se elige)
El encuadre no es una casilla que marcas: se cumple. En cuanto controlas la sociedad en la que trabajas, el alta en el RETA como societario es obligatoria, y nace cuando se dan las condiciones, no cuando lo tramitas. El control se mide con tres umbrales: 50% o más de las participaciones (solo o sumando las de familiares convivientes), o 33% si además trabajas en la sociedad, o 25% si eres administrador con funciones de dirección. Quedarse por debajo de los tres significa cotizar por el Régimen General, como un empleado más de tu propia empresa.
La cuota del societario: ni tarifa plana ni base a tu aire
El societario cotiza por ingresos reales, como todos, pero con dos asteriscos caros. El primero: la tarifa plana de 80 euros no existe para societarios. El segundo, desde 2026: la base no puede bajar del grupo 7 del Régimen General, 1.424,40 euros, que deja la cuota en unos 448 al mes aunque la sociedad pierda dinero. Comprobado el 22-08-2026 en el resumen de cuotas 2026 de Wolters Kluwer. Y ojo al tramo: los rendimientos que lo fijan suman tu sueldo de la sociedad y tu participación en beneficios. La calculadora de cuota hace el número fino.
Nómina, factura o dividendo: por dónde cobrar
De tu propia sociedad se cobra por tres puertas, y cada una tributa a su manera:
| Vía | Qué supone para la sociedad | Qué supone para tu IRPF |
|---|---|---|
| Nómina, como trabajador o administrador (solo si los estatutos hacen el cargo retribuido) | Gasto deducible | IRPF general; el canal normal para vivir |
| Factura de tu actividad profesional a tu propia sociedad | Operación vinculada que Hacienda mira con lupa: solo con actividad real por cuenta propia y a valor de mercado | IRPF general por esos rendimientos profesionales |
| Dividendos | Con cargo a beneficios ya gravados por Sociedades | Tributan otra vez en tu IRPF del ahorro; para vivir mes a mes, el canal caro |
La proporción razonable entre sueldo y beneficio retenido no se adivina: la calcula la comparativa.
Los cuatro sustos de cualquier inspección
La lista estándar de una inspección a una SL unipersonal cabe en cuatro líneas. Darse de alta de societario tarde, porque el encuadre nace con las condiciones y no con el trámite. Seguir de autónomo “normal” tras superar los umbrales de control: la Seguridad Social reencuadra de oficio y reclama las diferencias. Cobrar como administrador sin que los estatutos hagan el cargo retribuido, con la deducción del sueldo en el aire. Y facturarte servicios a precio simbólico o inflado entre tú y tu sociedad. Nada exótico: es el guion de siempre, y la gestoría que lleve la SL debería repasarlo contigo el primer mes.